lunes, 16 de marzo de 2015

Vacaciones "espirituales"

¡Buenos días cocteler@s!

Sólo me pasaba por aquí para comentaros que estaré fuera del blog durante unos días. No puedo deciros exactamente cuánto tiempo será, si una semana, dos o varias...

Espero que durante mi ausencia, las que queráis, os pongáis al día de mis publicaciones anteriores.

Yo intentaré volver lo más pronto posible con energías renovadas y ganas de dar mucho de mí en el blog.

¡Gracias por todo!

Millones de besos.



viernes, 13 de marzo de 2015

Revolución en la cocina: Mug Cake

¡Buenos días de viernes cocteler@s!

¿Preparados para un soleado fin de semana? ¡Yo estoy a tope y espero tener un finde lleno de grandes momentos con los que más quiero!

Aprovecho hoy para traeros una receta fácil, barata y muy muy rápida: mug cake de chocolate, o, lo que es lo mismo, bizcocho a la taza. He estado investigando un poquito sobre los mug cake, y me he dado cuenta que fueron un boom en el Reino Unido hace un par de años.
Ahora llega a nosotros de la mano de Dr. Oetker, pero, mucho mejor si lo hacemos nosotros mismos en casa, ¿no?
Nos sale mucho más económico, ya que seguro tendréis todos los ingredientes por casa, y además, podemos prepararlo con los más peques de la casa, porque es ¡súper sencillo! 

¿Listos?
¡Pues allá vamos! 

Mug cake:

Ingredientes (una ración = 1 taza):

  1. 1 huevo
  2. 1 cucharada sopera de aceite
  3. 2 cucharadas soperas de leche
  4. 2 cucharadas soperas de azúcar
  5. 3 cucharadas soperas de harina
  6. 3 cucharadas soperas de Nesquik o Colacao 
  7. 1/2 cucharada de levadura

Elaboración: 

Es muy sencillo. Sólo tenéis que echar el huevo en una taza, batirlo e ir añadiendo los demás ingredientes. Yo voy añadiendo ingrediente y batiendo junto con el huevo, antes de seguir añadiendo los demás. Vamos, que mi paso a seguir principalmente es añadir y batir, añadir y batir hasta tener todos los ingredientes mezclados. 
Simplemente porque me resulta más sencillo que la mezcla quede bien homogénea si voy mezclando poco a poco. 










Ahora, metéis el preparados 1 minuto al microondas, y cuando termine, si veis que necesita un poco más, podéis ponerlo otros 20-30 segundos.
Yo tuve listo el mío en 1 minuto y 40 segundos.


¡Y ya tenéis vuestro bizcocho listo para comer! Esta riquísimo y cómo habéis podido ver es muy sencillo de hacer. 

Aunque normalmente es un bizcocho que se toma directamente en la taza, a mí me gusta hacerlo en una jarra para luego poder desmoldarlo, ponerlo en un plato y echarle un poco de sirope de fresa por encima.
Además, que la primera vez que hicimos el bizcocho con la familia, el preparado se nos desbordó de la taza en el microondas, y parecía un volcán de chocolate jajaja

Los posibilidades son infinitas: azúcar glass, virutitas de chocolate, sirope de caramelo... ¡sólo tenéis que dejar volar vuestra imaginación!

¿Qué os ha parecido la receta? ¿Probaréis a hacerla este fin de semana? Si es así, espero vuestras fotos en instagram (podéis etiquetarme en ellas como @tatiivaldi), y por supuesto, también estaré esperando todos vuestros comentarios, y que compartáis mucho esta entrada con los vuestros.

¡Millones de besos y feliz fin de semana!





miércoles, 4 de marzo de 2015

Supervivencia & Superación (III)

¡Buenos días mis cocteler@s! 

¿Qué tal lleváis la vuelta del sol y el respiro que nos ha dado el frío?
Hoy vengo a contaros una gran noticia para los que lleváis algo más de tiempo en el blog y habéis ido leyendo mis entradas más creativas, y es que hoy: ¡TRAIGO LA TERCERA PARTE DE MI RELATO!

Para los que aún no sepáis de qué hablo; hace unos meses, decidí escribir algo más grande, más extenso, así que me vino a la cabeza la idea de escribir un relato que fuera dejándoos "por fascículos", y de ahí surgió Supervivencia y Superación. Para aquellos que aún no hayáis leído nada del relato o para los que queráis recordar un poco la historia, recordad que aquí tenéis la primera parte y aquí la segunda.

Me ha costado muchísimo reenganchar la historia. Cuando empecé a escribir Supervivencia y Superación, tenía claro cómo quería que fuera la trama, los puntos principales por los que la historia iba a desarrollarse y bastantes aspectos que quería incluir; sin embargo, conforme voy escribiendo, se me hace más difícil continuar con ella puesto que siempre intento que todas las partes estén compensadas entre ellas. Soy crítica con mi trabajo, y nada de lo que estaba escribiendo para una tercera parte me parecía buena si las comparaba con las dos anteriores, con las que sí quedé satisfecha.
Sigo diciendo a aquellos que me leéis y hacéis crítica de mi trabajo que sigo aprendiendo, aún tengo mucho que mejorar, pero siempre me esfuerzo y pongo todo el alma posible en los relatos e historias que cuento. No me considero una buena autora, ni mucho menos, simplemente soy una chica aficionada a escribir e inventar mis propias historias. 

Esta tercera parte, en mi opinión, sigue estando un poco descompensada con las dos anteriores, pero supongo que para llegar a los mejores puntos, también hay que pasar por los peores, por las transiciones; y creo que este capítulo es simplemente eso, una transición del comienzo de la historia, para seguir llegando a los puntos más álgidos e interesantes del relato.

Y sin más, os dejo con la nueva parte de Supervivencia y Superación. ¡Espero que la disfrutéis! 



Habían pasado ya tres meses desde el entierro de mi madre. Lo cierto es que nada había sido fácil desde que empezó nuestra pesadilla, pero, Roger y yo por fin habíamos conseguido algo de paz en nuestras vidas. Echábamos a menudo en falta a nuestros padres, llorábamos por su pérdida en infinitas ocasiones, nos costaba horrores sonreír y pensar en divertirnos, pero, al fin y al cabo, éramos niños, y habíamos dado con buenas personas en el orfanato.

Durante las primeras semanas luché para que nos dejaran vivir en la casa familiar, pero, mis tios estaban de viaje y no se nos permitía vivir a dos menores de edad solos en la ausencia de la única familia que nos quedaba. Así que tras vanos intentos por escaparnos y escondernos de la asistenta social, decidimos que lo mejor era quedarse en el orfanato.

Lo sorprendente fue que allí no estábamos tan mal como creía al principio. Sí, nuestros padres ya no estaban, nos habíamos quedado huérfanos, y era difícil asimilar el golpe, pero, en aquel viejo edificio que hacía las veces de hospicio, nos encontramos con decenas de niños que estaban en nuestra misma situación. Roger, en seguida, hizo amigos; mientras yo me sorprendía de la facilidad que tenía mi hermanito para sacar el desparpajo y la simpatía que hacía semanas que parecía haberse esfumado.
Al fin y al cabo era un niño de 4 años, y la mejor cura que podía encontrarse a su tristeza era la de sentirse rodeado de otros niños con los que poder jugar, tal y como me explicó más tarde Sarah, la asistenta social encargada de nuestro caso.

Y yo, bueno, encontré consuelo en los viejos y polvorientos libros que descansaban en las estanterías de la sala de la biblioteca. Quise centrarme en las historias de amor, y entre mis autores favoritos descubrí a Jane Austen o Nicholas Sparks. Conocí a algunas chicas de mi edad que llevaban tiempo en el orfanato, y en ocasiones me entretenía mientras ellas charlaban de chicos, pero, mi mente siempre andaba ausente. Pensaba mucho en aquella noche de Acción de Gracias en que todo había cambiado. Pensaba en el accidente que se había llevado a mis padres, en que detrás de lo ocurrido, había un culpable. Y la obsesión que consumía la mayor parte de mi tiempo era descubrir qué había pasado y quién era el responsable de ello.

Las primeras semanas fueron duras, mi hermano parecía estar a gusto mientras estaba rodeado de niños, jugando, pero cuando llegaba la noche, las pesadillas lo atormentaban hasta la saciedad y no podía dormir. Pasé largas noches intentando consolarlo, pero parecía imposible. Me hacía preguntas cómo ¿Dónde estarán papá y mamá? ¿Crees que ellos también nos echan de menos?... Era muy doloroso ver a un niño a punto de cumplir los 6 años así, y no poder hacer lo posible por calmar todos sus miedos.

Fuimos acostumbrándonos a la vida en el orfelinato. Las señoras que nos cuidaban eran muy simpáticas, y no pusieron pega alguna cuando les comenté que en tres días sería el sexto cumpleaños de mi hermano y que quería organizar una especie de fiesta para que no sintiera en demasía la pena de la orfandad. De hecho pusieron tanto de su parte que el día señalado había montones de rica comida en las mesas, una enorme tarta de nata y chocolate, la favorita de Roger, globos, banderines y otros accesorios de fiesta.

Era grato ver a mi hermanito disfrutando de su fiesta de cumpleaños con sus nuevos amigos, correteando de un lado a otro. Por primera vez desde que estábamos allí, lo veía disfrutar de verdad. No sentía esa mirada de tristeza que parecía acompañarle siempre, al menos mientras la fiesta duró, y yo me sentía alegre de verlo disfrutar. En mi mente seguía estando presente la promesa en silencio que le hice a mi madre a los pies de su tumba: haría lo posible e imposible porque mi hermano volviera a ser un niño feliz.


¿Qué os ha parecido? ¿Qué esperabais que pasara después de las dos primeras partes? ¿Cómo os gustaría que continuara la historia?

Espero vuestros comentarios sinceros, ya sean críticas (constructivas), buenas opiniones o lo que sea que se haya pasado por vuestra cabecita mientras leíais el relato. ¡Así me ayudaréis a crecer!

Millones de besos,


lunes, 2 de marzo de 2015

¡Motívate e Inspírate! (IX)

¡Buenos días cocteler@s!

¿Qué tal estáis? Hace una semana que no me paso por aquí, he tenido una semana un poco rara. El martes, tras dar un paseo con mi chico, me torcí el tobillo, y he estado toda la semana sin poder ir al gym ni a trabajar, y para colmo, ayer tuve uno de esos días raros en los que una no tiene ganas de nada. ¡Así que ya veis el plan!

Pero hoy he vuelto, con energías renovadas. Que además, ya hemos empezado el mes de marzo, y el solecito ya empieza a asomarse por las calles. ¡Que bien! Queda menos para que llegue la primavera, y los días empiecen a ser más largos, y eso me hace estar feliz.

Y además, esta semana nos dieron una gran noticia, que me tiene últimamente pensando sólo en eso: mis tíos ¡SE CASAN! Hace ya unos 10 años que están juntos, y siempre andábamos preguntándole a mi tía que a ver cuando se decidían y se casaban, y tanto ella como mi tío nos decían que no, que así estaban bien y que el hecho de llevar tantos años viviendo juntos era como el matrimonio ya. Pero por fin se han decidido (cosa que al principio nadie se creía), y por si fuera poco, mi tía me ha pedido que para el gran día prepare un discurso. Y eso, por una parte me tiene muy feliz, pero por otro lado estoy súper nerviosa pensando en ello.
Yo siempre he tenido un problema horrible para hablar en público; me empieza a temblar la voz y soy incapaz de quedarme quieta. Y encima, preparar un discurso para un día tan tan importante...me tiene ¡acojonada!



Así que hoy, como es lunes y toca sección de ¡Motívate e Inspírate! quiero empezar la semana con un par de frases que hablen sobre el hecho de superar algunos miedos (a ver si me sirven de cara al discurso el día de la boda).








¡Y hasta aquí las frases de hoy! ¿Qué os parecen? Y vosotras, ¿podéis darme algún consejillo para ir superando mis miedos a hablar en público? ¿Y alguna clave para preparar el discurso? 
¡Lo que sea me lo podéis dejar en los comentarios, o si lo preferís, podéis escribirme al e-mail!
¡GRACIAS! de antemano.

Millones de besos,








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