miércoles, 30 de diciembre de 2015

Adiós 2015.

Haciendo balance de este 2015, me doy cuenta que ha sido un año en el que han ocurrido muchas cosas por mi vida.
Ha sido un año sin medias tintas, de extremos... o todo era increíblemente bueno o jodidamente malo.
Empecé el año con una sonrisa; primeras Navidades que pasaba al lado de mi chico, especial.
Vinieron algunos baches, baches que se superaron y reforzaron las relaciones.
Y semanas más tarde, en abril, llegó mi peludita a casa; Nora, mi bichón maltés. Esto marcó un antes y un después en la rutina de todos los que vivimos en casa. Aprendimos mucho y disfrutamos más aún. De hecho, la bola de pelo se ha convertido en la mimada de la familia, y a mí me ha llenado de cosas buenas.
Meses después, mis tios se casaron. Ellos, que decían que nunca lo harían, que era algo que no iba con su modo de ver las relaciones. Y, sin embargo, fue el desencadenante para que ocurriese un milagro que llevábamos 4 años esperando: mi tía, tras varios intentos de inseminaciones y fecundaciones artificiales, se quedaba embarazada de forma natural.
Diciembre era el mes esperado. Mi pequeña Alejandra llegaría al mundo y todos estábamos deseándolo. Y llegó, fue como un torbellino de alegría que nos recorrió por entero, y que hoy por hoy sigue haciéndolo.
Sin embargo, durante este año, he sufrido muchas pérdidas incontrolables que no tienen solución. Son muchas las personas queridas que se han ido en este 2015; algunas, dejándome un vacío inmenso, como en el caso de mi abuela.
Ella, que ha luchado y peleado en esta vida como nadie, un día, simplemente, se cansó de seguir peleando y se dejó ir.
Y, aunque no sabría decir cómo ha sido este 2015 para mí, y lo que ha significado en mi vida, sí que saco varias conclusiones:
La primera; debo aprender a expresar más a menudo lo que siento, y, a decirle más a mis familiares y toda esa gente que me importa que les quiero. Pocas veces se lo dije a mi abuela y me arrepiento mucho de ello. Así que a partir de este 2016 y en adelante, voy a decir mucho más TE QUIERO a los míos.
Después está el hecho de que no sabes cuál será el momento en el que tengas que despedirte de todo, así que a partir de ahora, voy a vivir mi vida intensamente; como si cada día fuera el penúltimo de mi vida.
Y, por supuesto, también está eso de ser feliz y hacer felices a los que nos rodean, cada día, disfrutando al máximo de cada momento y cada persona.
Desearos un feliz 2016 a todos y deciros que disfrutéis de lo que tenéis cada día.
¡Os quiero!
¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!

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